La inflación en Estados Unidos llegó al 3,3 % en marzo, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, en lo que representa el nivel más elevado registrado en dos años. El principal factor detrás del repunte es el encarecimiento de los combustibles derivado del cierre parcial del estrecho de Ormuz por parte de Irán, una medida adoptada en el marco de la escalada militar iniciada a finales de febrero con la administración de Donald Trump.
Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, señaló que la escalada frenó el descenso de la inflación en EE.UU. y elevó las expectativas a corto plazo. Georgieva advirtió, además, que las consecuencias económicas no desaparecerán rápidamente, incluso si cesan las hostilidades, en unas declaraciones recogidas este domingo por Financial Times.
Las principales instituciones económicas internacionales ya han revisado al alza sus pronósticos. El FMI proyecta ahora que la inflación estadounidense alcanzará el 3,2 % este año, frente al 2,5 % estimado antes del conflicto, mientras que la OCDE ha elevado sus previsiones del 2,8 % hasta el 4,2 %, según el diario británico.
El encarecimiento de la energía no se limita a las gasolineras: Financial Times destacó que sectores clave como el transporte, la alimentación y la aviación ya acusan el impacto. El investigador Joseph Gagnon advirtió que, hacia finales de año, los precios serán notablemente más altos, y señaló que la inflación descenderá de forma gradual pero no se habrá moderado por completo para diciembre, manteniéndose por encima de los niveles registrados en enero.
El conflicto entre Washington y Teherán se intensificó a finales de febrero, cuando la administración Trump escaló las tensiones con Irán, país que respondió con el cierre parcial del estrecho de Ormuz, una de las rutas de tránsito de petróleo más estratégicas del mundo. El efecto sobre los mercados energéticos fue inmediato y ha ido trasladándose progresivamente al conjunto de la economía estadounidense.
Contexto.
La escalada entre EE.UU. e Irán se inició a finales de febrero, según el material disponible, aunque no hay confirmación oficial sobre la naturaleza exacta de las acciones militares o diplomáticas que la desencadenaron. El estrecho de Ormuz, enclave por el que transita una parte crucial de las exportaciones de petróleo del Golfo Pérsico, fue cerrado parcialmente por Irán como respuesta al conflicto, generando una perturbación inmediata en los mercados energéticos globales.



