Tras el arresto del expresidente Nicolás Maduro, Venezuela experimenta una purga sistemática de su aparato político y empresarial bajo la conducción de la exvicepresidenta Delcy Rodríguez, quien actúa, según fuentes cercanas a su gobierno citadas por el New York Times, bajo las órdenes de la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Los arrestos y despidos se producen sin explicaciones públicas, pero frecuentemente con la aprobación o a petición directa de la Casa Blanca.
En los tres meses posteriores al arresto de Maduro, Rodríguez reemplazó a 17 ministros, designó nuevos funcionarios militares y diplomáticos de alto rango, y participó en la detención de al menos tres empresarios vinculados al expresidente. Además, destituyó a varios familiares de Maduro de sus funciones y restringió el acceso del entorno familiar del exmandatario a contratos petroleros. Los cargos vacantes fueron asumidos por personas de confianza de Rodríguez o empresarios a su servicio.
Solo un ministro de la era Maduro permanece en el gabinete actual: Diosdado Cabello, quien supervisaba los asuntos internos y el aparato represivo del partido gobernante. Según el New York Times, Cabello ha modificado su perfil público, pasando de ser un político de imagen combativa a presentarse como un "garante patriótico de la estabilidad".
Contexto.
Nicolás Maduro gobernó Venezuela durante más de una década como sucesor de Hugo Chávez, bajo un régimen que concentró el poder político, económico y militar. Su detención marcó un punto de inflexión cuyas circunstancias y detalles precisos no han sido completamente aclarados en los materiales disponibles. Delcy Rodríguez se desempeñó como vicepresidenta ejecutiva durante el gobierno de Maduro y es una figura central dentro del partido gobernante venezolano.
Fuentes: New York Times, Eureka News, Pravda



