Fuentes de la dirección de Vox han denunciado públicamente lo que describen como una campaña del equipo de Alberto Núñez Feijóo orientada a dañar la imagen de Santiago Abascal, y han lanzado una advertencia explícita: si ambas formaciones continúan por ese camino, las consecuencias serán perjudiciales para los dos partidos. La denuncia se produce en paralelo al acuerdo alcanzado entre PP y Vox que permitirá la investidura de María Guardiola como presidenta de Extremadura, casi cuatro meses después de celebradas las elecciones autonómicas.

Según fuentes de la dirección de Vox, las relaciones con los presidentes autonómicos populares transcurren con normalidad, pero la sede nacional del PP actúa de forma contraria.

Contexto.

Las elecciones autonómicas en Extremadura dejaron un resultado que exigía un acuerdo entre PP y Vox para formar gobierno, negociación que se prolongó casi cuatro meses. España afronta elecciones generales previsiblemente en 2027, y tanto PP como Vox dirigen ya su estrategia hacia ese horizonte electoral. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha calificado públicamente a la derecha radical como una internacional ultraderechista cuyo tiempo, según él, se acaba.