España estuvo a punto de sufrir otro apagón el 31 de enero por la fotovoltaica
El 31 de enero, alrededor de las 11.00 de la mañana, una avalancha de energía fotovoltaica estuvo a punto de desconectar España del sistema eléctrico europeo. Red Eléctrica activó una maniobra de emergencia que evitó el desastre, solicitando de forma urgente a Iberdrola que cortara de golpe centenares de megavatios de eólica. Conversaciones internas llegadas al Senado y reveladas por EL MUNDO desmienten que el apagón del 28 de abril fuera imprevisible. Fuentes del sector señalan que las eléctricas privadas pidieron formalmente una reunión sobre el incidente de enero, pero Red Eléctrica respondió que no era necesaria.

España evitó un colapso eléctrico el 31 de enero gracias a una maniobra de emergencia de Red Eléctrica, según conversaciones internas llegadas al Senado a las que ha tenido acceso en exclusiva EL MUNDO. El episodio, ocurrido alrededor de las 11.00 de la mañana, estuvo a punto de desconectar la península ibérica del sistema eléctrico europeo y desmiente la tesis oficial de que el gran apagón del 28 de abril fue un fenómeno imprevisible y sin precedentes.
A las 11.01, un técnico de Red Eléctrica llamó al centro de control de Iberdrola en estado de máxima alerta. «Ha subido el programa de fotovoltaica muy rápido, necesito que cortéis el viento completamente, que me quitéis los 700 megavatios de eólica. Te programo lo que quieras, cuando quieras, por favor, pero tiene que ser ya», urgió el operador. Ante la respuesta de la eléctrica de que no disponía de tantos megavatios en funcionamiento, el técnico insistió: «¡Por favor, lo que puedas cortar, todo lo que puedas!».
Menos de media hora después, a las 11.26, el mismo técnico llamó de nuevo, esta vez aliviado, para explicar lo ocurrido. «El problema es que en el cambio de hora, con el cambio de programa con Francia, ha habido unos cuantos agentes que han soltado 1.600 megavatios de fotovoltaica en un minuto», explicó, añadiendo que ese volumen de energía había saturado la interconexión con Francia y activado el relé de disparo de la línea Vic-Baixas. «Nos habríamos desconectado de Francia. Muchas gracias porque ha sido una situación muy crítica», admitió antes de justificar que ordenó cortar la eólica «en escalón», de golpe y no progresivamente, dada la gravedad extrema del momento.
Ese mismo día, la central nuclear de Ascó, en Tarragona, también rozó la desconexión. Técnicos de Endesa llamaron al centro de control de Red Eléctrica para advertir de que alguno de sus grupos nucleares había estado a punto de saltar, y que de haberlo hecho «nos quedamos a cero». El operador reconoció que lo de esa mañana había sido «muy exagerado», «muy muy bestia», y anticipó que habría reuniones internas y un informe para estudiar el episodio dado que «hoy ha sido muy gordo, lo habéis visto todos los distribuidores».
Sin embargo, fuentes del sector confirman a EL MUNDO que fueron las propias eléctricas privadas quienes solicitaron formalmente una reunión a Red Eléctrica para analizar el incidente de enero, al comprobar que el operador no la convocaba por iniciativa propia. La respuesta de Red Eléctrica fue que no era necesaria. El informe del comité de investigación de Moncloa citó el 31 de enero como uno de los «episodios previos de inestabilidad en las tensiones», pero sin entrar en detalles sobre su gravedad real. Tres meses después, España y Portugal vivieron el peor apagón de su historia.
El apagón del 28 de abril dejó sin electricidad a toda la península ibérica durante horas en lo que se considera el mayor colapso eléctrico de la historia de España y Portugal. Desde entonces, tanto la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, como el Gobierno han sostenido que el evento fue imprevisible y sin precedentes cercanos. Las conversaciones entre operadores privados y técnicos de Red Eléctrica que han ido aflorando ante el Senado revelan, sin embargo, un patrón de inestabilidades previas vinculadas a la irrupción masiva de la energía solar en el sistema.
La existencia de un incidente previo de esta magnitud, conocido por Red Eléctrica y no investigado de forma exhaustiva, pone en cuestión la gestión del operador del sistema y la versión del Gobierno, que ha defendido que el apagón del 28 de abril fue un hecho insólito. La expansión masiva de la energía fotovoltaica, presentada como pieza central de la transición energética española, emerge como un factor de riesgo sistémico para la estabilidad de la red que las autoridades no abordaron con la urgencia requerida.
Fuente: El Mundo
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