Irán autoriza el paso de 15-20 buques por el Estrecho de Ormuz en las últimas 36 horas: la mayoría vinculados a China, Rusia y Pakistán, tres potencias nucleares
TEHERÁN – Entre 15 y 20 buques, la gran mayoría vinculados a China, Rusia y Pakistán, han cruzado el Estrecho de Ormuz en las últimas 36 horas con autorización expresa de Irán. El hecho cobra especial relevancia porque las tres naciones son potencias nucleares, en un momento en que Teherán mantiene un férreo control sobre la vía marítima más crítica para el suministro global de petróleo.

En un gesto que subraya el control estratégico que Teherán ejerce sobre una de las rutas marítimas más vitales del planeta, entre 15 y 20 buques han cruzado el Estrecho de Ormuz en las últimas 36 horas con autorización expresa de las autoridades iraníes. La mayoría de estas embarcaciones pertenecen o están vinculadas a China, Rusia o Pakistán, tres naciones que forman parte del selecto club de potencias nucleares reconocidas.
Según informes de la agencia semioficial iraní Fars News, citados por medios internacionales, al menos 15 buques completaron el tránsito en un período de 24 horas recientes bajo estrictas condiciones de seguridad impuestas por Irán. Fuentes de seguimiento marítimo y reportes complementarios elevan la cifra a cerca de 20 en un lapso ligeramente más amplio, en un contexto donde el tráfico habitual —que antes del conflicto superaba los 100 buques diarios— se mantiene reducido en más del 90%. Este tránsito selectivo no es casual. Desde el inicio de las tensiones que derivaron en el conflicto con Estados Unidos e Israel, Irán ha impuesto un sistema de permisos previo para cualquier navegación por el estrecho, que conecta el Golfo Pérsico con el Mar de Omán y por el que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Teherán ha declarado que solo autorizará el paso a “naciones amigas” o no hostiles, un grupo que incluye explícitamente a China, Rusia, India, Irak y Pakistán, según declaraciones del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi.
En las últimas semanas, Pakistán confirmó un acuerdo específico para el tránsito de hasta 20 buques con bandera paquistaní (con un límite de dos por día), mientras que China —principal comprador de crudo iraní— y Rusia han visto pasar embarcaciones vinculadas a sus flotas o intereses comerciales. La mayoría de los buques recientes que han recibido luz verde siguen precisamente este perfil: potencias nucleares con relaciones diplomáticas y económicas estrechas con Teherán.
Un estrecho bajo control iraní: El Estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de la crisis energética global. Irán, que controla la orilla norte del canal, ha transformado su supervisión en un mecanismo de presión geopolítica. La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) coordina las autorizaciones, a veces acompañando a los buques con escoltas navales, y ha anunciado planes para formalizar un sistema de “permisos y peajes” que incluiría registro detallado de cada embarcación y posibles tasas por protección. El tráfico actual sigue siendo mínimo comparado con los niveles previos al conflicto. Expertos marítimos estiman que, incluso en días de mayor actividad como el reciente, apenas se alcanza el 10-15% del flujo habitual. Sin embargo, cada barco autorizado representa un alivio parcial para las economías dependientes del crudo del Golfo, especialmente en Asia.
La dimensión nuclear: un factor de equilibrio: El hecho de que la mayoría de los buques pertenezcan o estén vinculados a China, Rusia y Pakistán añade una capa de complejidad estratégica. Las tres naciones poseen arsenales nucleares y mantienen posturas críticas frente a las políticas occidentales en Oriente Medio. China, por su necesidad voraz de energía; Rusia, por su alianza táctica con Irán; y Pakistán, por sus lazos históricos y el acuerdo bilateral reciente, se benefician de esta excepción iraní. Analistas consultados por este periódico coinciden en que esta selectividad no solo responde a criterios económicos, sino también a un cálculo geopolítico: Irán fortalece sus alianzas con potencias que pueden contrapesar la influencia de Washington y Tel Aviv. “Al priorizar a naciones nucleares ‘amigas’, Teherán envía un mensaje claro: el control del estrecho es una herramienta de soberanía y de reequilibrio global”, señala un experto en seguridad marítima citado bajo condición de anonimato.
Implicaciones globales: El flujo limitado pero constante de buques vinculados a estas potencias podría mitigar parcialmente la escalada de precios del petróleo, aunque los mercados siguen volátiles. Compañías aseguradoras marítimas mantienen primas elevadas por riesgo de guerra, y muchas navieras occidentales prefieren rutas alternativas más largas y costosas alrededor de África.
Mientras tanto, Estados Unidos ha desplegado buques de guerra en la zona y ha emitido alertas a sus buques de bandera, en paralelo a negociaciones que, hasta ahora, no han logrado una reapertura plena del estrecho.
Irán, por su parte, insiste en que el “nuevo Ormuz” ya no será el de antes: “Nunca volverá a su estado anterior”, ha reiterado la Armada iraní.
Que la mayoría de los buques autorizados pertenezcan o estén ligados a tres potencias nucleares (China, Rusia y Pakistán) envía un mensaje claro: Irán fortalece su eje con los principales rivales estratégicos de Occidente. Premia a sus socios económicos y militares mientras mantiene bloqueados o condiciona los buques de países occidentales. Demuestra que el control del estrecho se ha convertido en una herramienta de equilibrio geopolítico y no solo de supervivencia.
Fuente: AWII DIARIO

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