Los combates entre las fuerzas israelíes y Hezbolá continuaron el miércoles sin pausa, un día después de que representantes de Israel y Líbano se reunieran en Washington en el primer contacto diplomático directo de alto nivel entre ambos países en tres décadas. Golpes aéreos israelíes alcanzaron dos vehículos en la autopista costera sur de Beirut, cerca de las localidades de Saadiyat y Jiyeh, fuera de los bastiones tradicionales de Hezbolá. Videos del lugar mostraron una furgoneta calcinada mientras equipos de rescate trabajaban para sofocar las llamas y recuperar restos humanos. El ejército israelí no emitió comentario inmediato sobre los ataques.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que medió en las conversaciones entre el embajador israelí Yechiel Leiter y la embajadora libanesa Nada Moawad, calificó el encuentro de momento decisivo. «Esta es una oportunidad histórica», declaró Rubio, flanqueado por las banderas de los tres países, reconociendo el peso de las décadas de historia que subyacen al conflicto. Por su parte, el presidente libanés Joseph Aoun expresó un optimismo cauteloso, señalando que esperaba que las negociaciones marcaran el inicio del fin del sufrimiento del pueblo libanés.

El embajador israelí Leiter afirmó que la reunión con su homóloga libanesa le había llevado a concluir que Israel y Líbano estaban «en el mismo lado de la ecuación», describiendo las negociaciones como «el inicio de una batalla contra Hezbolá». Según un comunicado estadounidense, ambas partes acordaron «lanzar negociaciones directas» para poner fin a su disputa, precisando que «cualquier acuerdo para cesar las hostilidades debe alcanzarse entre los dos gobiernos, con la mediación de Estados Unidos, y no a través de ninguna vía paralela».

Hezbolá rechazó con firmeza las negociaciones. El diputado del grupo Hassan Fadlallah advirtió el miércoles que la decisión del gobierno libanés de negociar con Israel podía ampliar una fractura interna en el país, e instó a las autoridades a reconsiderar su postura. Fadlallah indicó que el grupo exigía un alto el fuego completo, y no una vuelta a la situación previa de ataques y asesinatos casi cotidianos que caracterizó el período posterior al acuerdo de cese al fuego de noviembre de 2024. El líder de Hezbolá, Qassem Naim, había condenado ya el lunes el diálogo, calificándolo de maniobra para presionar al grupo a desarmarse, y simpatizantes de la organización salieron a las calles a protestar.

Las autoridades libanesas informaron de que, desde la reanudación de los combates el 2 de marzo tras un ataque de Hezbolá contra Israel, los ataques israelíes han causado al menos 2.124 muertos en Líbano, entre ellos 254 mujeres y 168 menores, y han desplazado a más de un millón de personas. Las autoridades israelíes, por su parte, cifran en doce soldados y dos civiles los israelíes muertos por Hezbolá en el mismo período. El ejército israelí anunció además que sus tropas mantenían operaciones terrestres en el sur del Líbano y que más de 200 infraestructuras de Hezbolá, incluidos lanzadores de cohetes, habían sido atacadas en las últimas 24 horas.

CONTEXTO

El conflicto actual se reanudó el 2 de marzo de 2026 tras un ataque de Hezbolá contra Israel, poniendo fin al acuerdo de cese al fuego alcanzado en noviembre de 2024 que había detenido más de un año de enfrentamientos. Israel y Líbano no mantienen relaciones diplomáticas y permanecen técnicamente en estado de guerra desde 1948. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, accedió a las negociaciones la semana pasada solo después de que Teherán advirtiera que retiraría su propio cese al fuego bilateral con Estados Unidos si Israel no detenía sus ataques contra Hezbolá.

FUENTES

bbc • aljazeera • foreignpolicy